NO ES EL TÍPICO ARTÍCULO DE POSITIVISMO

Descubrí el poder del positivismo muy temprano en mi vida.

Tenía doce años y había empezado a desarrollar, como casi todas las niñas a mi edad, complejos con mi cuerpo: era más alta que la mayoría de los chicos en mi curso, era la más rellena de mis hermanas, había ropa de ellas que no me entraba, y la lista sigue.

La mente de una mujer puede ser su peor enemigo y no hay muchas palabras ajenas que puedan mejorar esto.

Y entonces leí un consejo que he aplicado en muchos aspectos de mi vida. Es un ejercicio para practicar el positivismo y consiste en que cada vez que un pensamiento negativo surja en mi mente, lo combato pensando conscientemente tres cosas positivas.

Debo aclarar que esto no es una receta mágica. Es un ejercicio que requiere dedicación y constancia pero los frutos se pueden ver con el tiempo.

Y así, la Consu de doce años cada vez que se miraba al espejo y pensaba que su panza era muy gorda para usar bikini, también se decía que sus ojos y labios eran bonitos y que su pelo largo estaba muy bien cuidado. Obviamente, mis complejos no se solucionaron mágicamente, pero sí aprendí a amar mi cuerpo y ver su belleza en su salud. 

Apliqué esta técnica a otros aspectos de mi vida: personas, trabajos, automotivación y algunos otros aspectos más.

Desde entonces, he leído e investigado mucho sobre el positivismo. La mayoría de lo que se encuentra online son consejos bastante abstractos, casi como si se hubiesen sacados de cuadros con frases escritas sobre paisajes hermosos. No me era suficiente. Investigué sobre los efectos en el cerebro y sobre todo, recopilé una serie de consejos prácticos y realistas para aplicar el positivismo en mi vida.

En mi trabajo, trato de siempre enfocarme y hablar de las acciones o actitudes positivas de mis compañeros. Esto hace que el trabajo en equipo se optimice porque logro ver sus cualidades positivas y recurrir a ellos cuando se necesita. Y al decirles lo que admiro de ellos, se genera un buen clima laboral, que todos sabemos lo que eso genera en la motivación de las personas y en sus energías. No puedo expresar en palabras la emoción en la cara de la gente cuando se les menciona algo que admiran de ellos, especialmente si no se lo esperan. Es simplemente mágico.

Si te gusta escribir cómo a mí, siempre se puede anotar en un papel algo lindo que haya pasado en tu día o pensarlo en la ducha. Es increíble cómo las partes buenas de tu vida se van sumando. Y cómo dice una persona que admiro mucho: “Hay tanto mal en el mundo, que las cosas buenas merecen ser celebradas, merecen ser reconocidas, merecen ser apreciadas.”

Tengo un jefe que te felicita los días que has hecho un buen trabajo. No necesariamente son los días que algo increíble haya sucedido, pero sí que tu contribución ayudó a que la operación del día saliera bien. Esa pequeña frase “Ey, muy buen trabajo hoy” te ayuda a recordar que sos importante para el equipo.

Me gustaría despedir este artículo con una frase de Galeano: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.” Qué más lindo sería que este positivismo en tu vida no solo la cambie radicalmente pero que también deje al mundo un poco mejor de cómo lo encontramos.

Consuelo
Echegaray

Profesora en lengua y literatura inglesas

1 comentario en “NO ES EL TÍPICO ARTÍCULO DE POSITIVISMO”

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